Qué das y qué recibís
Qué formas de cuidado aparecen en tus relaciones, cuáles ofrecés con facilidad y cuáles te cuesta recibir o pedir.
Armonizar trabaja qué lugar ocupás en tus relaciones, cómo cuidás y te dejás cuidar, qué límites necesitás y cómo es el trato que mantenés con vos misma.
Cada relación tiene una distribución particular de tiempo, atención, cuidado, responsabilidades y límites.
A veces esa distribución fue elegida. Otras veces se construyó de a poco y un día descubrís que siempre sos quien escucha, organiza, resuelve, cede o se adapta.
Armonizar propone mirar esas dinámicas y también la relación que mantenés con vos misma.
Qué formas de cuidado aparecen en tus relaciones, cuáles ofrecés con facilidad y cuáles te cuesta recibir o pedir.
Qué rol asumís con distintas personas: quién organiza, quién escucha, quién resuelve, quién cede y cuánto de eso elegiste conscientemente.
Qué pedidos aceptás aunque preferirías decir que no, qué cosas te cuesta pedir y qué pasa cuando otra persona marca un límite con vos.
Qué tono usás cuando te equivocás, cuánto te exigís, qué necesidades dejás para después y qué tan distinto es ese trato del que ofrecés a las personas que querés.
Filosofía del yoga
Los Yamas y Niyamas forman parte de la filosofía del yoga y reúnen distintas ideas sobre cómo nos relacionamos con nosotras mismas, con otras personas y con la forma en que vivimos.
Fueron formulados en un contexto histórico, cultural y espiritual muy distinto del actual. Frecuencia Humana parte de algunas de sus interpretaciones contemporáneas y las transforma en preguntas sobre situaciones concretas de la vida cotidiana.
Ahimsa se relaciona con no dañar. En lecturas contemporáneas esa idea también se lleva al lenguaje, las exigencias, los límites y la manera en que nos tratamos a nosotras mismas.
No todo daño dentro de un vínculo tiene la forma de una agresión evidente. También importa qué decís cuando estás enojada, cuánto exigís, qué tolerás durante mucho tiempo y qué tono aparece cuando hablás con vos misma.
Armonizar usa Ahimsa para mirar cómo cuidás a otras personas y qué sucede cuando ese mismo criterio se aplica hacia vos.
Asteya parte de la idea de no tomar aquello que no nos pertenece.
Algunas lecturas actuales amplían esa pregunta hacia recursos menos visibles: el tiempo, la atención, el trabajo, la disponibilidad o el cuidado que esperamos de otra persona.
¿Das por sentado que alguien siempre va a estar disponible? ¿Aceptás pedidos que ocupan tiempo que necesitabas para vos? ¿Te cuesta pedir porque sentís que estarías tomando demasiado? ¿Hay relaciones donde una persona sostiene mucho más que la otra?
Armonizar reúne Ahimsa y Asteya para revisar cuidado, reciprocidad y límites desde ambos lados de una relación.
Antes de empezar
Clases filmadas de yoga y movimiento, por tema.
Playlists originales por experiencia.
Sesiones grabadas sobre el tema de esa experiencia.
Piezas cortas para el día a día.
Ejercicios aplicables fuera de la app.
Preguntas puntuales para escribir o pensar.
Frases para repetir en voz alta o por escrito.
Mensaje de entrada al eje de la experiencia, con invitaciones al final.
Textos listos para pegar en un chat.
Piezas para poner de fondo: caminar, descanso, tareas.
Lista curada por experiencia.
Lista curada por experiencia.
Mapa del viaje: de dónde partís y hacia dónde apunta cada movimiento.
Incluye

A tu ritmo. Empezás cuando quieras.
Las experiencias de Frecuencia Humana incluyen música original. En este curso aprendés a crear la tuya, incluso si no tenés experiencia produciendo música.
Partimos de una intención —qué querés acompañar, provocar o explorar con esa pieza— y aprendemos a traducirla en decisiones musicales usando sonido, frecuencias, lenguaje musical y herramientas de inteligencia artificial.
No necesitás estudiar teoría musical como en un conservatorio. La idea es entender lo suficiente sobre ritmo, notas, escalas, armonía, tempo y estructura para poder tomar decisiones concretas sobre la música que querés crear.
Qué son las frecuencias, los binaural beats, las frecuencias solfeggio y otros recursos del sound healing, y cómo los usamos dentro de Frecuencia Humana.
También incorporamos ritmo, tempo, notas, escalas, armonía y estructura para entender qué cambia cuando modificás cada elemento y tener criterios concretos al momento de crear.
Partimos de qué querés acompañar, provocar o explorar con una pieza y usamos esa intención para definir una dirección sonora.
Trabajamos cómo traducir una idea en decisiones sobre la experiencia que querés crear, las sensaciones que querés acompañar y los elementos musicales que pueden ayudarte a construirla.
Usamos herramientas de generación musical para convertir esa dirección en canciones.
Aprendés a escribir prompts, probar alternativas, escuchar los resultados, ajustar las instrucciones e iterar hasta acercarte a una pieza que represente la intención que definiste al principio.
Una vez que la pieza está lista, vemos cómo prepararla para usarla en tus propias prácticas, clases o proyectos, o publicarla en plataformas de streaming.
También trabajamos distribución, licencias y derechos para que entiendas qué podés hacer con la música que creaste y qué necesitás revisar antes de publicarla.
Mirá
Si querés música propia pero no querés producirla vos, podés encargar una serie de canciones creada especialmente alrededor de un tema, una etapa o una intención.
Conversamos sobre el tema que querés trabajar, por qué lo elegiste y qué música escuchás.
Compongo varias piezas a partir de esa conversación y te las voy enviando durante el proceso.
Trabajamos sobre los cambios hasta llegar a las versiones finales. Después recibís las canciones por privado y, si querés, también pueden publicarse en Spotify.
Escuchá
Mejor precio
Las siete experiencias por un año, y el curso Creá tu música con acceso perpetuo.
Soy Romi. Estudié sonido en la universidad, me formé como profesora de yoga y de meditación, y hace más de una década que trabajo diseñando sistemas. Frecuencia Humana combina esas cuatro cosas: es una práctica diaria armada como un sistema, con música, movimiento, meditación y escritura, cada pieza pensada para conectar con lo que necesitás en cada momento.
Como práctica personal. Algo que fui armando para mí durante años, combinando lo que sabía de sonido, yoga y meditación en una rutina diaria. Durante mucho tiempo la usé para sostener una vida a mi ritmo: enfocarme, trabajar en lo que quería, viajar a lugares que nunca hubiera creído posibles, sacar proyectos adelante.
Durante años también usé la música de una forma muy personal: me escribía canciones a mí misma. A veces eran para darme ánimo antes de hacer algo que me daba miedo. Otras, para acompañar una decisión, recordar algo que quería para mi vida o ayudarme a dejar ir algo que ya no quería seguir sosteniendo.
Ponía en palabras lo que necesitaba escuchar y después convivía con esas canciones. Con el tiempo esa forma de usar la música terminó convirtiéndose en una parte importante de Frecuencia Humana.

Cuando murió mi mamá desaparecieron cosas que daba por sentadas: la forma de habitar mi casa, la relación con el trabajo, la confianza en lo que sentía, los vínculos que creía sólidos. Dejaron de importarme los logros. Empecé a necesitar una vida más tranquila. Me fui a vivir a otro país, sola con mis perros, y conseguí un trabajo que me pagaba lo suficiente para sostener esa vida sin exigirme más energía de la que podía dar. Estuve así casi tres años, reconstruyéndome al ritmo que sentí.
Después de ese tiempo viajé a la India. No lo tenía planeado, fue otra corazonada que seguí. Volví entendiendo cosas de mí que no había pensado antes, y convencida de que había partes de mi vida que tenía que seguir modificando. Cambié de trabajo otra vez, esta vez con otro objetivo: armar esto, dejar de trabajar para otros, sistematizar lo que venía haciendo para mí y regalárselo a quien lo pueda sentir propio.
Una parte mía murió con mi mamá. Otra parte nació al volver de ese viaje.



Si querés preguntar algo sobre Frecuencia Humana, las experiencias, Creá tu música o Rituales sonoros, escribime desde acá.
Además de desarrollar el contenido y las prácticas, tuve que convertir la idea en un producto: definir cómo funcionaba, organizar la experiencia, crear la plataforma y desarrollar toda la tecnología que la sostiene.
Ese trabajo también vive en otros dos proyectos.