Hablamos
Una charla sobre qué querés trabajar, por qué, y qué tipo de música te mueve.
Rituales sonoros
Una canción hecha para vos, para eso que querés mover en tu vida.
Elegís qué querés trabajar. Hablamos de por qué y de qué música te gusta. Y te hago canciones pensadas para vos, para que las escuches mientras lo trabajás.
Música compuesta especialmente alrededor de tu intención, para acompañar el momento, el cambio o la práctica que estés atravesando. Hecha para vos, no bajada de una lista.
Por qué funciona
Lo que te decís te construye.
El relato que te repetís sobre vos define lo que te animás a hacer. Si ese relato es duro o pequeño, te frena. Si lo cambiás, cambia lo que te permitís. La música que ponés mientras vivís tu día se mete en ese relato: te acompaña, te recuerda hacia dónde vas, te pone en movimiento. Un ritual sonoro es eso, hecho a propósito y hecho para vos.
El proceso
De tu intención a tus canciones.
Hablamos
Una charla sobre qué querés trabajar, por qué, y qué tipo de música te mueve.
Compongo para vos
Hago varias canciones alrededor de tu temática. Te las mando y ajustamos hasta que sean tuyas de verdad.
Te las entrego
Te las paso por privado para que las escuches cuando quieras. Si te gusta, las subimos a Spotify.
Para qué se usan
Un sonido para cada cosa que querés activar.
Marcar un momento o un cambio de vida
Acompañar una rutina o una práctica diaria
Conectar con una intención que se te dispersa
Cambiar el relato con el que arrancás el día
Por qué yo
Hago rituales sonoros hace más de 12 años.
Y eso me conecta con algo mío que me pone en acción. Me ayudó a ordenarme, a planificar y a animarme a cosas que parecían lejos de donde venía: vivir meses en Europa y en la India, mudarme a Uruguay por años, cambiar de trabajo cada vez por algo mejor, abrir proyectos y cerrarlos cuando cumplían su ciclo, y construir los que tengo hoy.
Antes de empezar
Para quién está pensado.
Mirá si encaja con lo que buscás antes de encargar tus rituales.
Querés acompañar un momento, un cambio o una práctica con música propia.
Te mueve la idea de tener algo hecho para vos, no genérico.
Te interesa el trabajo de intención y de relato interno.
Buscás una playlist genérica para relajarte.
Querés aprender a hacerla vos: para eso está el curso Creá tu música.
Necesitás tratamiento clínico: esto es acompañamiento creativo, no terapia.
Incluye

A tu ritmo. Empezás cuando quieras.
La música que escuchás mientras vivís tu día puede cambiarte el relato. Hagamos la tuya.
Lo que cuenta la gente
Lo que cambia cuando lo usás.
Creá tu propia música de bienestar
Las experiencias de Frecuencia Humana incluyen música original. En este curso aprendés a crear la tuya, incluso si no tenés experiencia produciendo música.
Partimos de una intención —qué querés acompañar, provocar o explorar con esa pieza— y aprendemos a traducirla en decisiones musicales usando sonido, frecuencias, lenguaje musical y herramientas de inteligencia artificial.
No necesitás estudiar teoría musical como en un conservatorio. La idea es entender lo suficiente sobre ritmo, notas, escalas, armonía, tempo y estructura para poder tomar decisiones concretas sobre la música que querés crear.
Entender el sonido
Qué son las frecuencias, los binaural beats, las frecuencias solfeggio y otros recursos del sound healing, y cómo los usamos dentro de Frecuencia Humana.
También incorporamos ritmo, tempo, notas, escalas, armonía y estructura para entender qué cambia cuando modificás cada elemento y tener criterios concretos al momento de crear.
Definir una intención
Partimos de qué querés acompañar, provocar o explorar con una pieza y usamos esa intención para definir una dirección sonora.
Trabajamos cómo traducir una idea en decisiones sobre la experiencia que querés crear, las sensaciones que querés acompañar y los elementos musicales que pueden ayudarte a construirla.
Crear con IA
Usamos herramientas de generación musical para convertir esa dirección en canciones.
Aprendés a escribir prompts, probar alternativas, escuchar los resultados, ajustar las instrucciones e iterar hasta acercarte a una pieza que represente la intención que definiste al principio.
Publicar y usar tu música
Una vez que la pieza está lista, vemos cómo prepararla para usarla en tus propias prácticas, clases o proyectos, o publicarla en plataformas de streaming.
También trabajamos distribución, licencias y derechos para que entiendas qué podés hacer con la música que creaste y qué necesitás revisar antes de publicarla.
Mejor precio
Las 7 experiencias y el curso, en un solo pago.
Las siete experiencias por un año, y el curso Creá tu música con acceso perpetuo.
Conocé mi historia
Detrás de Frecuencia Humana hay una persona, un recorrido y una práctica diaria.
Quién soy
Soy Romi. Estudié sonido en la universidad, me formé como profesora de yoga y de meditación, y hace más de una década que trabajo diseñando sistemas. Frecuencia Humana combina esas cuatro cosas: es una práctica diaria armada como un sistema, con música, movimiento, meditación y escritura, cada pieza pensada para conectar con lo que necesitás en cada momento.
Cómo empezó
Como práctica personal. Algo que fui armando para mí durante años, combinando lo que sabía de sonido, yoga y meditación en una rutina diaria. Durante mucho tiempo la usé para sostener una vida a mi ritmo: enfocarme, trabajar en lo que quería, viajar a lugares que nunca hubiera creído posibles, sacar proyectos adelante.
Las canciones que me escribía
Durante años también usé la música de una forma muy personal: me escribía canciones a mí misma. A veces eran para darme ánimo antes de hacer algo que me daba miedo. Otras, para acompañar una decisión, recordar algo que quería para mi vida o ayudarme a dejar ir algo que ya no quería seguir sosteniendo.
Ponía en palabras lo que necesitaba escuchar y después convivía con esas canciones. Con el tiempo esa forma de usar la música terminó convirtiéndose en una parte importante de Frecuencia Humana.

Cuándo cambió
Cuando murió mi mamá desaparecieron cosas que daba por sentadas: la forma de habitar mi casa, la relación con el trabajo, la confianza en lo que sentía, los vínculos que creía sólidos. Dejaron de importarme los logros. Empecé a necesitar una vida más tranquila. Me fui a vivir a otro país, sola con mis perros, y conseguí un trabajo que me pagaba lo suficiente para sostener esa vida sin exigirme más energía de la que podía dar. Estuve así casi tres años, reconstruyéndome al ritmo que sentí.
Como me cambió
Después de ese tiempo viajé a la India. No lo tenía planeado, fue otra corazonada que seguí. Volví entendiendo cosas de mí que no había pensado antes, y convencida de que había partes de mi vida que tenía que seguir modificando. Cambié de trabajo otra vez, esta vez con otro objetivo: armar esto, dejar de trabajar para otros, sistematizar lo que venía haciendo para mí y regalárselo a quien lo pueda sentir propio.
Una parte mía murió con mi mamá. Otra parte nació al volver de ese viaje.



Si querés formación o una plataforma para tu propio producto
Dos caminos aparte de Frecuencia Humana: aprender a armar tu producto, o tener el sitio y el aula listos.