En Frecuencia Humana arrancás escuchando. No es ambientación de fondo ni una playlist genérica de YouTube. Cada experiencia tiene música original, compuesta para lo que vas a trabajar en esa sesión.
El sonido entra primero porque el cuerpo responde antes que la cabeza. Un tempo lento puede bajar la frecuencia cardíaca. Una vibración sostenida puede cambiar el tono del sistema nervioso. Eso pasa aunque todavía no hayas decidido relajarte.